De
vuelto ahora de Asturias estoy aprovechando los últimos días de calor aquí en
La Vera para seguir mis pinitos con el hidrohide, este vez en el embalse de
Arrocampo. La temperatura del agua era asqueroso, la verdad, e incluso salí un
poco mareado después de 3 horas de “inmersión” pero era alucinante compartir su
entorno tan de cerca con las aves..
El pato más común era el ánade friso, ahora con plumaje un poco indefinido hasta que se pongan
guapos otra vez en el invierno.
Otras aves acuáticas fueron este simpático dúo de zampullines chicos . . .
. . . este somormujo lavanco
. . . y un cormorán despegando . . .
Medio escondido en la enea me miraba pasar este bonito calamón.
Un grupo pequeño de espátulas nos sobrevoló . . .
. . . una de ellas bajó durante un rato al agua . . .
También nos sobrevoló alguna que otra hembra de aguilucho lagunero.
A veces, curiosamente, la cercanía no ayuda para nadad a la identificación. Se pierde perspectiva y la referencia con su entorno. Por eso no estamos completamente seguros de la identificación de este vivaracho pájaro palustre que también nos miró pasar un poco extrañado. Creemos que es una buscarla unicolor por tamaño de pico (parece demasiado grade para un carricero común) y la falta de lista ocular que tendría si fuera un carricero tordal. Y, claro, por estas fechas no cantaba (tenía el pico abierto por el calor, creo) así que este fácil y definitiva manera de identificarlo no nos era disponible. Aun así creemos que es una unicolor. ¿Qué opináis?