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viernes, 12 de julio de 2013

...Y LO PRIMERO DE ASTURIAS


Una de nuestras primeras y obligadas visitas nada más llegar a Asturias cada año es la alta montaña antes que cese la actividad en pleno verano, cuando los bichos son más difíciles de ver.

El primer objetivo esta vez, como casi siempre, era el treparriscos y no nos decepcionó. Eso sí, en una espera total de unas 4 horas lo vimos dos veces durante un tiempo total de unos 3 minutos, algo completamente normal con esta especie tan difícil. Pero no nos quejamos, desde luego, y ver el sol de la mañana hacer brillar sus hombros rojísimos con cada vibración de sus alas mientras buscaba sus arañas entre las rocas nos llenó de felicidad. 
Antes de llegar a él vimos bastantes escribanos cerillos, aún cantando bien.


En el mismo sitio también vimos y oímos un par de escribanos hortelanos y nos hizo gracia oír como su canto estaba “infectado” por el más abundante cerillo, saliendo un canto raro a medio camino entre hortelano y cerillo que tiene  poco que ver con el canto hortelano puro que acostumbramos a oír en La Vera y Gredos.
Otro pájaro que se hizo escuchar bien durante la mañana fue el acentor alpino, un canto muy interesante como el del acentor común mezclado con un poco de alondra, retumbando entre las rocas.


Con permiso del trepa, la otra estrella de estas alturas es el gorrión alpino, de los que vimos muchos en grupos familiares posados en rocas y volando bajo sobre la pradera mostrando las alas blancas tan bonitas parecidas a las del escribano nival. Es un pájaro bastante confiadillo que se deja fotografiar de bastante buena gana.






Este individuo lleva en el pico el cebo para dar a comer a su volandero.


En fin, una mañana estupenda en un marco inmejorable

martes, 7 de agosto de 2012

PICO MEDIANO Y UN REPARTO DE LUJO EN PICOS DE EUROPA

Este finde, durante la fiesta del descenso del Sella aquí en Arriondas, hemos salido pitando debido a toda la gente y al mal ambiente que hay para pasar 3 días en los Picos.

Uno de nuestros objetivos principales era el pico mediano. Oímos bastantes durante la estancia total y también logramos ver una hembra y un macho bastante bien. En esta foto del macho se ven todos los rasgos distintivos de la especie, la cara blanca, el pileo rojo sin perfil negro, los flancos listados y el culete de color rosa en vez de rojo. Un bicho precioso que nos hizo mucha ilusión encontrar con las indicaciones excelentes de nuestros amigos Santi “Spainbirds”  y Rafa Romero. Muchísimas gracias a los dos.




Otros pájaros más típicos y comunes de nuestros bosques, pero no por eso menos bonitos, que logré fotografiar fueron el mosquitero papialbo (aun cantando un poco), trepador azul y arrendajo. Aquí van algunas fotos de los tres. En una de las del trepador azul estaba bebiendo de un pequeño charquito y se ve la gota de agua que le cuelga del pico.

                                                           Mosquitero papialbo


                                                                       Arrendajo



Trepador azul

En el día de alta montaña, el sábado, había bastante niebla. Esto hizo que el día fuera un poco de lotería, con rachas de visibilidad muy buena, otras de visibilidad casi nula y otras muy bonitas de medio medio, como se ve en esta foto.


Desgraciadamente todas las veces que el treparriscos apareció cerca coincidieron con rachas de niebla espesa, pero era bonito verlo “mariposeando” entre las nubes.

Las dos chovas se dejaron ver bien, con este grupo de unas cincuenta piquigualdas . . .


y estos individuos que se nos acercaron descaradamente para intentar robarnos los bocatas.





El acentor alpino también apareció cerca durante un rato de buena visibilidad.



Bastantes jóvenes del año estaban desperdigados por allí, ahora emancipados, como este bonito joven de roquero rojo (parece macho, ¿no?) con el plumaje un poco a lo loco pero ya mostrando una cola roja muy bonita al despegar.



Este joven de colirrojo tizón seguía con los padres bastante cerca al quite.


Por último, en el día de alta montaña, encontramos en un pilón este tritón. Tenía unos 5 ó 6 centimetros.
¿Alguien sabe que especie es? Porque he estado mirando en diferentes páginas y no llego a ninguna conclusión. 



Siguiendo con el tema de los jóvenes, ahora otra vez en media montaña el último día, encontramos una familia de torcecuello con padres y 4 jóvenes. Disfrutamos un buen rato viendo los jóvenes entre el arbolado, con su plumaje de camuflaje tan bonito, adoptando las posturas tan típicas de la especie y pidiendo comida con un reclamo muy agudo como el del reyezuelo. De vez en cuando los adultos respondían con su reclamo típico kya kya kya kya . .




                                    En esta foto se ve al hijo pidendo comida a sus padres




Ha sido un colofón de los más emocionantes para un finde de lujo en los Picos de Europa.


martes, 10 de julio de 2012

TREPARRISCOS EN LA ALTA MONTAÑA

Desde la terraza del treparriscos se veía esto:




El sábado pasado fuimos a uno de nuestros sitios favoritos de alta montaña, allá en
el borde entre León y Asturias, llegando arriba a eso de las siete de la mañana. Este
año hemos ido unos 10 días más temprano que el año pasado y esta diferencia de
tan pocos días se dejó notar mucho en el nivel de canto. Vimos 4 roqueros rojos y todos
cantaban bien, 2 de ellos con sus bonitos vuelos nupciales. Otro vuelo nupcial del que fuimos
testigos era él del bisbita arbóreo.




En esta foto le pillé justamente en el momento de lanzarse a su vuelo tan bonito de paracaídas, cosa que hacía sin parar, incluso en una llovizna fina que caía.

Los escribanos cerillos también cantaban bien, pero esta es una especie que siempre canta hasta bien entrado el verano.


Nos llamó mucho la atención la cantidad de currucas mosquiteras cantando en manchas de piorno puro a 2000 m sin ningún árbol a la vista . Habremos oído unas 7 ó 8. También una curruca zarcera.

Las dos chovas con sus reclamos tan diferentes nos sobrevolaban todo el tiempo.


                                                           Chova piquigualda


Chovas piquirrojas

En las zonas más abiertas con rocas había pequeños bandos de gorrión alpino, muy activos y algunos con el pico lleno de bichos para sus pollos.








Otro pájaro que oímos cantar y vimos bastante era el accentor alpino. Pero en este caso también había algunos jóvenes emancipados ya.


Pero para nosotros la verdadera estrella de estas alturas es el treparriscos. Es un pájaro tan carismático no solamente por su escasez sino también por el paisaje tan espectacular donde suele vivir, sus movimientos de ratoncito por el acantilado, agitando las alas y volando como una mariposa de hombros rojos. El año pasado localizamos su nido así que lo vimos entrar y salir a placer (desde la distancia por telescopio, por supuesto). Este año parece que tiene su nido por otro lado así que lo vimos un poco menos. Es un ave difícil de fotografiar por las distancias a las suele verse. Pero en esta ocasión tuve la suerte de que se me acercara bastante en uno de sus muchos vuelos de prospección por la zona y pude sacarle algunas fotitos que me hicieron muchísima ilusión. ¡Espero que os gusten!