Este finde hemos ido a visitar nuestros viejos amigos de alta montaña, algo que hacemos por lo menos una vez cada año más o menos por estas fechas.
¡Qué estampas más bellas nos está brindando esta primavera tan especial en La Vera! Después de ver las alucinantes carracas en las floridas praderas de los Llanos de Cáceres, de disfrutar todos los días aquí en La Vera con las oropéndolas y abejarucos en los robles de hojas nuevas y los ruiseñores cantando a tope en los majuelos en plena flor, este finde en Gredos hemos visto cosas tan bonitas como pechiazules y roqueros rojos pisando nieve y posados sobre rocas de alta montaña pintadas con las incontables especies de líquenes. Ya veréis.
Pero vayamos por partes. Empecemos con un poco de paisaje. Había menos 4 grados cuando llegamos el sábado por la mañana con muchas de estas preciosas cataratas de carámbanos en los arroyos.
El terreno estaba medio nevado, con manchas muy grandes de nieve muy duras y fáciles de andar al amanecer pero más resbaladizas según se calentaba el día.
La banda sonora la ponen sobre todo dos pájaros no muy vistosos pero con cantos muy marchosos. La alondra canta en pleno vuelo, llenando el aire con su alegría durante minutos enteros hasta dejarse caer al suelo como una piedra, desapareciendo al instante. El bisbita alpino, con repertorio más modesto, hace un vuelo bonito en paracaídas y muchas veces aterriza a plena vista sobre una roca.
Otro vuelo en paracaídas lo hace la hermosísima collalba gris. Pero también canta encima de rocas o desde el suelo.
Un pájaro muy guapo de media montaña que también llega a los piornales de allí arriba es la curruca zarcera, todas ahora en pleno canto. Son algo tímidas pero con paciencia y esperando quietos se nos acercó este macho cogiendo ramitas para su nido . . .
. . . y cantando casi sin parar.
En esta foto se ve que pone tanto esfuerzo en su estribillo modesto de apenas dos segundos que se ha dejado la garganta en carne viva!
Pero para nosotros las dos estrellas de la alta montaña aquí en La Vera son el pechiazul y roquero rojo. Comparten territorio aunque el pechiazul prefiere las manchas de piorno abierto con algo de agua y el roquero rojo los ambientes un poco más rocosos. Pero muchas veces se ven al lado el uno del otro. Al principio del día, con la nieve aun dura vimos este pechiazul algo hinchado contra el frío y pisando nieve.
No es tímido el pechiazul y tiene sus rondas de posaderos favoritos. Si lo estudias un rato puedes identificar estos posaderos y esperar quieto cerca de uno de ellos. Cuando toca el turno de este posadero el bicho acude a ello aunque tú estés a unos pocos metros y canta felizmente como si no existieras, adoptando todo tipo de posturas bonitas mientras baila y canta. ¡Una gozada y un privilegio!
El roquero rojo es mucho menos confiado. Se muestra mucho y bien encima de las rocas pero mantiene casi siempre su distancia de seguridad; hay respetar esto y sacar las fotos desde algo más de distancia:
Durante la visita también oímos agachadiza cantando, como el año anterior, pero sin poder sacar fotos. Como colofón de la visita, mientras nos metíamos en el coche para volver a casa, esta águila real nos sobrevoló y pudimos sacar alguna foto algo testimonial de esta rapaz tan impresionante.
Hasta el año que viene, pero dudo mucho que sea una primavera tan bonita como ésta.




















































